La AME una enfermedad de la motoneurona inferior, es vista cada vez más, como una enfermedad multisistémica, por el rol de la SMN a nivel de diferentes células en el organismo.
En un estudio realizado en Alemania por el Departamento de Neuropediatría de la University Children’s Hospital y la University of Duisburg-Essen; se evaluaron en 43 pacientes con AME tipo I-III, entre otros, los parámetros auxológicos; la función motora; los niveles de leptina, glucosa e insulina; la hemoglobina A1c y el perfil de esteroides urinario.
HYPERLEPTINEMIA IN CHILDREN WITH AUTOSOMAL RECESSIVE SPINAL MUSCULAR ATROPHY TYPE I-III
Kölbel H, Hauffa BP, Wudy SA, Bouikidis A, Della Marina A, Schara U.
La atrofia muscular espinal proximal (AME) se caracteriza por una deficiencia ubicua de la proteína de supervivencia de la neurona motora (SMN), que conducen a un trastorno multisistémico, que afecta principalmente las motoneuronas alfa. La proteína SMN interactúa con más de 100 proteínas, por lo que los niveles bajos de SMN tendrían consecuencias moleculares que afectarían diferentes proteínas diana. Estudios recientes han demostrado que la AME severa tipo I puede comprometer la función cardíaca, vascular cerebral, de los nervios sensoriales e incluso lesiones talámicas.
Uno de los signos clínicos más importantes en los AME tipo I es la falta de crecimiento o pérdida de peso, probablemente motivado por las dificultades respiratorias y las dificultades en la masticación y la deglución como consecuencia de la debilidad muscular. Por el contrario, los pacientes de alto funcionamiento AME tipo II están en riesgo de tener sobrepeso y una masa grasa más alta.
El metabolismo anormal de los ácidos grasos es el defecto metabólico más comúnmente descrito en los pacientes más jóvenes con AME más severas del tipo I y II. La aciduria dicarboxílica de leve a moderada se encuentra constantemente en los AME tipo I y II, muy similar a las anormalidades de ß-oxidación mitocondrial. La evidencia adicional de trastornos en la oxidación de ácidos grasos se basa en las muestras de autopsia de algunos bebés con AME severa que mostraron vacuolización grasa del hígado.
Cuarenta y tres pacientes AME tipo I-III confirmados genéticamente (8 AME tipo I, 22 AME tipo II y 13 AME tipo III) fueron reclutados para este estudio. La edad de los pacientes varió de 6 meses a 21 años (edad media 8,63 años) con una proporción de sexos equilibrada (21/22 pacientes masculinos femeninos).
De los 35 pacientes en los que se midió la leptina, 20/35 (57%) tenían valores normales y 15/35 (43%) fueron hiperleptinémicos. Los niveles de leptina y el tipo de AME fueron fuertemente vinculados.
Se valoró los niveles de leptina con el nivel motor, mediante la escala de Medición de la Función Motora 32 (MFM32) evidenciándose que mientras más baja la función motora, más alto era el riesgo de niveles elevados de leptina. La función motora inferior está vinculada a la leptina alta, independiente del tipo de AME.
Se evaluó la combinación de grasa corporal y su distribución con la leptina. De los pacientes con hiperleptinemia, más de la mitad tenían peso bajo. La hiperleptinemia se encontró en 15/35 (43%) pacientes, de éstos 9/15 (60%) tenían bajo peso, 5/15 (33%) tenían peso normal y 1/15 (7%) eran obesos.
La glucosa en ayunas se determinó en 15 pacientes y fue normal en el 87%. Sólo dos pacientes tuvieron niveles elevados de glucosa. En 8/15 (53%) pacientes el índice HOMA fue elevado, lo que indica resistencia a la insulina.
Se evidenció una asociación significativa entre talla, peso y AME. La talla baja fue más prevalente en la AME tipo I y II. Los niños más gravemente afectados (AME tipo I y II), son los que presentan un peso inferior al normal. 14/43 (33%) de AME tipo I y II, eran de bajo peso extremo y 2/43 (5%) tenían bajo peso.
De los pacientes tipo III, ninguno mostró peso bajo, 3/43 (7%) tenían sobrepeso y 4/43 (9%) eran obesos.
La hiperleptinemia aumenta el gasto energético, la lipólisis y la pérdida de apetito, incrementando así la distrofia en pacientes con AME. Niveles elevados de leptina están fuertemente asociados con una función motora inferior y el tipo de AME.
En los pacientes con AME muy afectados, se ha hipotetizado que el tejido muscular, convertido en tejido graso blanco puede producir leptina. Otra hipótesis sugiere que la
hiperleptinemia podría aparecer debido a cambios neurodegenerativos a nivel central durante el curso de la enfermedad. En el modelo de ratón SMA, la neurogénesis en el hipocampo se veía afectada.
Otros hallazgos observados en el presente estudio fueron el hirsutismo, pubertad prematura, patrones aberrantes en los perfiles de esteroides urinarios y mayor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina.
La hiperleptinemia se asocia con una menor función motora y ocurre con mayor frecuencia en pacientes de peso bajo. La implicación clínica podría ser que la hiperleptinemia en pacientes con AME indica un cambio en el metabolismo energético que conduce directamente a un hipermetabolismo. La necesidad de iniciar una dieta de alta energía en pacientes con AME puede inspirarse en la medición de la leptina.
La hiperleptinemia constituye un factor de riesgo para desarrollar síndrome metabólico. El seguimiento médico de estos pacientes desde la infancia a la edad adulta debería tener esto en cuenta.