Los niños con deformidad espinal grave con frecuencia se tratan con implantes que no comprometen el crecimiento. En un esfuerzo por reducir el número de procedimientos quirúrgicos y, por lo tanto, minimizar los riesgos quirúrgicos, el uso de narcóticos y las infecciones asociadas con tales procedimientos, se han desarrollado sistemas de implantes magnéticos controlados externamente. En 2009, los primeros dispositivos controlados magnéticamente se implantaron en pacientes pediátricos con escoliosis, y fueron aprobados por la Administración de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) en el 2014.
Después de la cirugía inicial, las barras magnéticas controladas externamente permiten la corrección de la deformidad de la columna vertebral durante el crecimiento sin intervenciones quirúrgicas adicionales. Esta estrategia de implante deja la columna vertebral intacta tanto para la administración de medicamentos por vía intratecal como para una fusión espinal definitiva al comienzo de la pubertad.
El propósito del presente estudio realizado por el departamento de Trauma, Cirugía Ortopédica y Plástica del Centro Médico Universitario Göttingen (Alemania) del 2011 al 2015 fue el de evaluar el nivel de control de la deformidad espinal en un grupo homogéneo de pacientes con AME tipo II mediante el uso de implantes controlados de forma magnética con fijación de costilla a pelvis durante 2 años.
Se trata de un estudio de cohorte prospectivo, no aleatorizado, en el que participaron 21 niños con AME tipo II a los que se realizó la inserción bilateral de un implante controlado magnéticamente (MAGEC: MAGnetic Expansion Control). La edad de implantación fue de 7.8 años (5.0-11.5). Todos los pacientes fueron monitorizados durante al menos 2 años después de la colocación del dispositivo. El primer procedimiento de extensión se realizó 5 meses después de la inserción del dispositivo controlado magnéticamente, con procedimientos de alargamiento posteriores de 5 mm, cada 3 meses aproximadamente. Los pacientes se sometieron a un total de 172 tentativas de extensión.
2.5 años de media antes de la implantación del dispositivo controlado magenéticamente, cuatro de los 21 pacientes se habían sometido previamente a un implante bilateral de un dispositivo VEPTR (costilla de titanio protésica expandible vertical). En el período posterior a la implantación del dispositivo VEPTR y antes de la implantación del dispositivo controlado magnéticamente, estos 4 pacientes se sometieron a una media de 3.5 procedimientos de extensión. Los pilares de fijación iniciales se mantuvieron en todos los pacientes.
La curvatura principal media de los pacientes sin un tratamiento previo con VEPTR disminuyó desde los 70º previos al implante del dispositivo controlado magnéticamente a 30º tras la implantación del dispositivo. En los restantes cuatro pacientes, el ángulo medio de inclinación disminuyó de los 55º a los 16º tras el implante del dispositivo VEPTR previo pero empeoró hasta los 31º ras la duración media del seguimiento de los 2.5 años. Para todos los pacientes, la corrección se mantuvo durante el período de seguimiento, con una curva media de 31º en el momento de la última valoración a los 2,2 años. La oblicuidad pélvica se corrigió quirúrgicamente en un 76% (de 17 a 4) y se mantuvo estable durante el seguimiento. La cifosis torácica no se logró corregir en el periodo de seguimiento. La longitud de los niños sin cirugía previa a la columna vertebral aumentada en> 50 mm inmediatamente después del implante del dispositivo y aumentó constantemente a una velocidad de 13,5 mm / año durante el curso del tratamiento. Los mejores resultados se observan en niños menores de 6 años (mejoría media, 65% en comparación con el 40%). Sin embargo, los datos presentados se basan en un subconjunto relativamente pequeño de solo 4 pacientes que tenían <6 años de edad. Cuatro pacientes experimentaron complicaciones durante el período de tratamiento. Tres pacientes requirieron revisión quirúrgica. Un paciente tuvo dislocación del implante por una diferencia en los diámetros de los implantes y se sometió a una corrección quirúrgica con el uso de un conector. Dos pacientes experimentaron una fractura de costilla, de los cuales uno requirió intervención quirúrgica. Un paciente desarrolló una infección de herida superficial que fue tratada con antibióticos intravenosos sin retirada del implante. Durante el tratamiento, se produjeron un total de 6 fracasos (3,5%) en 3 pacientes, 2 de los cuales tenían un IMC por encima del percentil 90. Un paciente obeso experimentó 4 fallos, lo que provocó una revisión quirúrgica sin necesidad de cambio del implante después de las pruebas intraoperatorias. En los 2 pacientes que experimentaron los otros 2 fallos, las sesiones de alargamiento subsiguientes tuvieron éxito, excluyendo así el fallo del implante como la causa de falta de éxito en la extensión inicial. Los autores concluyen que la implantación bilateral de un dispositivo magnético controlado externamente con fijación costilla a pelvis representa un método seguro y eficiente para la reducción significativa de la deformidad escoliótica y puede normalizar la oblicuidad pélvica en niños con deformidad espinal y AME. Los resultados favorables del estudio se mantuvieron durante los procedimientos de extensión practicados cada 3 meses durante más de 2 años. Nivel de evidencia: Nivel terapéutico IV. Ir al artículo original